Alimentando el cuerpo, el alma y nuestras raíces.
En nuestro centro, el momento de la comida no es solo una pausa en la jornada académica; es un espacio educativo vivo. Con nuestro proyecto «Cómete el Mundo», transformamos el comedor en un aula más donde celebramos quiénes somos y de dónde venimos.
La gastronomía como puente cultural
Entendemos la comida como una de las expresiones más ricas de la cultura. Por eso, este curso ponemos en valor la diversidad de nuestro alumnado. Dado que una gran parte de nuestros niños proviene de diversos países latinos, hemos convertido el menú y el tiempo del comedor en un viaje de descubrimiento y respeto hacia sus raíces.
Unidos por la Hispanidad y la Virgen del Pilar
Este proyecto nace de un sentimiento común: el valor de la Hispanidad. Como integrantes de la Escolanía, nuestros alumnos viven bajo el manto de la Virgen del Pilar, quien es Reina de la Hispanidad.
Enlazando con el trabajo de catequesis que venimos realizando durante los últimos cursos, aprovechamos el espacio del comedor para:
- Celebrar nuestra herencia: Explorar los sabores y tradiciones de los países de origen de nuestros alumnos, encontrando los puntos que nos unen.
- Fortalecer la identidad «Pilarista»: La devoción a la Virgen es el nexo que nos hermana a todos, sin importar en qué orilla del Atlántico hayamos nacido.
- Aprender compartiendo: Fomentar que los niños se sientan orgullosos de su cultura y la compartan con sus compañeros a través de la convivencia en la mesa.
Más que un menú, una formación integral
En «Cómete el Mundo», trabajamos para que cada niño comprenda que alimentarse es un acto cultural, espiritual y social. Al igual que en la liturgia y en la música, en la mesa también cultivamos la fraternidad y el agradecimiento.
Buscamos que, al terminar su etapa con nosotros, nuestros alumnos no solo hayan recibido una formación académica y musical de excelencia, sino que también atesoren una visión del mundo amplia, orgullosa de sus raíces y profundamente unida por la fe y la cultura hispana.